Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Todos a través de nuestra vida vamos acumulando conocidos, amistades ocasionales, amigos de diferentes etapas y cada cual pienso que tiene un círculo especial de esas amistades entrañables. En mi caso, siempre he sido cuidadosa con quienes me rodean y comparto y no sé por qué, pero tengo el don de leer a las personas antes de conocerlas. Eso me ha hecho selectiva a la hora de permitir la entrada de una persona conocida a ese grupo pequeño, pero selecto, que considero amistades. Para mí, han pasado ese cedazo que uso para decidir con quienes comparto mis paletas. (Esto de las paletas lo recordé hoy al compartir con mi querida amiga EC. En una ocasión en mi vida profesional una persona que trabajaba en el mismo lugar quería de todas formas considerarse mi amiga, Yo hacia tiempo que la había “leído” y supe que no me interesaba tenerla como amiga, prefería verla como una colega. Entiendo que ella captó el mensaje y por eso se dio a la tarea de intentar hacerme la vida de cuadritos. La situación terminó cuando la reasignaron a otro lugar y no tuve que volver a tolerar su presencia. En ese entonces otra colega me hizo el comentario de que esa fulana estaba molesta conmigo porque yo no había compartido mis paletas con ella. Me hizo reír, pero tenia razón. Y desde entonces decidí que, en el transcurso de mi vida, muchos no tendrían esas paletas; en otras palabras, no formarían parte de mi grupo de amistades entrañables. Desde entonces, cuando alguien se enoja o intenta hacerme mal, lo justifico con “ay, bendito, es que no quise compartir mis paletas”.)

Hoy ha sido uno de esos días espectaculares que me propuse vivir. Me fui con EC (lo de las iniciales es por respeto a la privacidad que todas mis amistades merecen- yo soy bien celosa con la mía). Se nos quedaron temas en el tintero, como siempre, pero la pasamos de maravilla. Fuimos a Salinas y vi lo cambiado que está el sector de la Playa. Muchas propiedades para alquilar, inmensa cantidad de botes y dos hotelitos hermosos y con variadas actividades para los visitantes. ¡Hasta una pista de hielo (sintético) existe allí! Hoy redescubrí Salinas y me alegró tanto. Primero, ver que una comunidad donde había mucha pobreza hoy es un centro gastronómico y de estadía con facilidades envidiables. Segundo, constatar que los jóvenes de la zona tienen la oportunidad de poder trabajar en su comunidad. Los dos hoteles estaban llenos a capacidad y la mayoría de las personas eran turistas disfrutando las bellezas de ese sector. Definitivamente, Puerto Rico tiene tanto que ofrecer, que unos cuantos días no dan para conocer y disfrutarla. Tenemos que seguir valorando nuestro país como el paraíso que es y seguir apoyando lo nuestro. Aquí algunas fotos del día:

 

                     

                                           

 

             

 

       

 

 

Leave a comment